Mi perro no se mueve, solo respira: ¿Qué está pasando?Una guía para entender y actuar ante una emergencia canina
Observar a nuestro perro inmóvil, respirando con dificultad, es una experiencia aterradora para cualquier dueño. La inmovilidad repentina puede ser el síntoma de diversas afecciones, muchas de ellas graves y que requieren atención veterinaria inmediata. En este artículo, exploraremos las posibles causas de esta situación y te proporcionaremos pautas sobre cómo actuar de manera correcta.
¿Por qué mi perro no se mueve?
Las razones por las cuales un perro puede dejar de moverse son múltiples y pueden variar desde traumatismos hasta enfermedades internas. Algunas de las causas más comunes incluyen:
Traumatismos: Golpes, caídas, accidentes de tráfico o mordeduras pueden causar lesiones internas que afecten al sistema nervioso o a los músculos, provocando parálisis o debilidad.
Shock: Una pérdida repentina de sangre, una lesión grave o una intoxicación pueden desencadenar un estado de shock, caracterizado por una disminución de la presión arterial y un flujo sanguíneo inadecuado a los órganos vitales.
Parálisis: Enfermedades como la enfermedad del disco intervertebral, la mielitis o la poliradiculoneuritis pueden causar parálisis en una o más extremidades.
Golpe de calor: La exposición prolongada a altas temperaturas puede provocar un golpe de calor, que puede afectar al sistema nervioso y causar desorientación, convulsiones e incluso coma.
Intoxicación: La ingestión de sustancias tóxicas, como medicamentos, productos químicos o alimentos en mal estado, puede causar una amplia variedad de síntomas, incluyendo debilidad, temblores y parálisis.
Dilatación-torsión gástrica: Esta afección, más común en perros de razas grandes, consiste en la distensión y torsión del estómago, lo que puede comprimir órganos vitales y causar shock.
Problemas emocionales: En casos menos frecuentes, un perro puede simular parálisis como respuesta a un trauma emocional o estrés severo.
Otras patologías: Tumores, enfermedades cardíacas, enfermedades renales y otras patologías pueden manifestarse con debilidad o parálisis.
¿Qué debo hacer si mi perro no se mueve?
Ante esta situación, la calma y la rapidez son fundamentales. Sigue estos pasos:
Mantén la calma: El estrés puede transmitirse a tu perro y dificultar la evaluación de la situación.
Evalúa la situación: Observa si tu perro presenta otras señales de malestar, como dificultad para respirar, vómitos, diarrea o convulsiones.
Contacta a tu veterinario: Explica con claridad los síntomas que presenta tu perro y sigue las instrucciones de tu veterinario.
No le des nada de comer ni de beber: Esto puede agravar ciertas condiciones médicas.
Transporta a tu perro con cuidado: Si es necesario llevarlo al veterinario, hazlo de forma segura y evitando movimientos bruscos.
¿Cómo puedo prevenir estas situaciones?
Visitas regulares al veterinario: Los chequeos regulares permiten detectar enfermedades en etapas tempranas y prevenir complicaciones.
Vacunación: Mantén a tu perro al día con las vacunas para prevenir enfermedades infecciosas.
Desparasitación interna y externa: Protege a tu perro de parásitos que pueden causar enfermedades.
Alimentación equilibrada: Una dieta adecuada fortalece el sistema inmunológico.
Ejercicio regular: El ejercicio ayuda a mantener un peso saludable y fortalece los músculos.
Evita el sobrecalentamiento: Proporciona a tu perro agua fresca y sombra durante los días calurosos.
Mantén tu hogar seguro: Guarda los productos químicos y medicamentos fuera del alcance de tu perro.
Recuerda: Esta información tiene carácter general y no sustituye la consulta con un profesional veterinario. Si tu perro presenta algún síntoma de enfermedad, no dudes en buscar atención veterinaria inmediata.
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